RESEÑA: RESIDENT EVIL CODE: VERONICA


En el año 2000 con el lanzamiento de la DreamCast la primera de las consolas de nueva generación, Capcom decidió experimentar el salto generacional con Resident Evil Code: Veronica., diez y ocho años después reanalizamos este capítulo de una de las sagas más importantes de los videojuegos.  

Hoy por hoy la saga de Residente Evil sigue siendo una de las sagas más importantes en la industria de los videojuegos. A pesar de cambiar la fórmula original planteada en 1996 y su cambio radical en Resident Evil 4, pasando por un nuevo enfoque con RE 7. Resident Evil Code Veronica es la transición perfecta entre entre lo clásico y lo moderno.

Resident Evil Code: Veronica nos pone en la piel de Claire después de los hechos ocurridos en la mansión Spencer y en Raccoon City para trasladarnos a la Isla Rockford, una prisión ubicada en el pacifico donde son llevados los enemigos de Umbrella y al mismo tiempo funciona como centro de entrenamiento para los miembros de su ejército privado. A pesar de no ser una entregada numerada encaja perfectamente en el universo de Resident Evil y es que la manera como está estructurado su argumento así lo permite. Aquí Claire, continua con la búsqueda de su hermano Chris, infiltrándose en las instalaciones de Umbrella en Europa donde posteriormente es capturada y llevada a la Isla Rockford.


Después de ponernos en contexto con el argumento del juego vamos a los que nos compete, ¿qué lo hace uno de los mejores Resident  Evil clásicos? RE Code: Veronica bebe directamente de las dos primeras entregas manteniendo una jugabilidad tipo tanque dándole a nuestro personaje esa inestabilidad típica de la saga, a esto sumado una dificultad bastante elevada cosa que solo fue vista en la primera entrega, y es que aquí los enemigos son mucho más duros de derrotar; además sin contar que la munición a pesar de no ser tan escasa siempre la gastaremos toda lo que nos pondrá en más de una oportunidad en aprietos si no sabemos cómo administrar nuestros recursos.

Un aspecto que destaca de esta entrega es que es una vuelta y una revisión a los orígenes de la saga, me explico. Resident Evil Code: Veronica es el balance perfecto entre acción y survival horror en los que tendremos muchos momentos de exploración por los diferentes escenarios, haciendo que la ambientación nos logre mantener enganchados, expectantes a la siguiente amenaza que nos puede sorprender a la vuelta de un pasillo, pero también habrá momentos cargados de acción en donde nos tendremos que enfrentar a varios enemigos a la vez o a un solo jefe en cuestión, estos dos elementos no nos darán un solo momento para bajar la guardia, salvo en las habitaciones para guardar partida pero por lo demás todo el juego es supervivencia a su máximo nivel.


Siempre se ha dicho que las primeras entregas de Resident Evil toman prestado elementos del cine tipo B, pero en esta oportunidad la historia se torna mucho más oscura, tomando y basando algunos momentos de la historia y a sus personajes en Norman y Norma Bates de “Psicosis”, es por eso que en Resident Evil Code Veronica, los hermanos Ashford se convierten en personajes secundarios relevantes y hasta prescindibles para el desarrollo de la historia ya que la búsqueda de información por parte de Claire en la isla Rockford se convierte en una cacería humana por parte de ellos.

Con todos estos elementos Resident Evil Code: Veronica es una de las mejores entregas de la saga, ya sea por su apartado gráfico, su historia, la jugablidad, banda sonora y la tensión conseguida por su atmósfera logrando que el jugador se adentre en el juego, pero no llega a ser perfecto. Tiene algunos fallos a nivel técnico como la simpleza y falta de detalles de sus escenarios dando la impresión de estar vacíos; por otro lado, tiene fallos en la narración… no me malinterpreten la historia está bien planteada y es de las mejores de la saga pero tiene algunos huecos argumentales que hacen que fallen en la narrativa (cosa que fue corregida en la versión de PS2). 


En definitiva, Resident Evil Code: Veronica está a la altura de sus hermanos mayores, con unos niveles altos de dificultad propios de la primera parte y ofreciendo la regubalidad y una historia tan bien elaborada como lo conseguido en  Resident Evil 2.   

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