Metal Gear 2: Sons of Liberty - El hijo incomprendido de Kojima

Metal Gear es una de las franquicias con más adeptos y detractores sobre todo después de los cambios que se pudieron apreciar en MGS V. Pero en esta oportunidad vamos a analizar uno de los juegos más polémicos de la saga, Metal Gear 2: Sons of Liberty 

En 1998 Kojima cogería al mundo desprevenido con el lanzamiento de Metal Gear Solid para la PSX, un juego de sigilo y espionaje que nos ponía en la piel del legendario Solid Snake quien es llamado nuevamente al deber para acabar con una nueva amenaza terrorista. Aunque la premisa del juego ya lo habíamos visto antes en historias similares como La Caza del Octubre Rojo, Metal Gear fue toda una novedad tanto a nivel de mecánicas jugables como en la manera como se desarrollaba la historia. 
Para esto, Kojima hace uso del recurso visual cinematográfico para impregnarle su sello característico con personajes con un trasfondo oscuro, con un héroe que no se ve como tal; además de tomar datos reales que hacen más creíble esta historia de ficción. 



Cuatro años después en el año 2001 aprovechando el lanzamiento de la Play Station 2, Kojima nos sorprende nuevamente con Metal Gear 2: Sons of Liberty, lo que sería la segunda parte después de los eventos ocurridos en Shadow Moses y aquí es cuando las cosas cambian de manera radical para la saga. 

Al inicio el juego nos pone en la piel de Solid Snake quien se ha unido junto con Otacon a una ONG anti Metal Gear llamada Philantrophy. Durante una de las investigaciones descubren que los Marines de los Estados Unidos transportan un nuevo prototipo de Metal Gear, llamado Ray el cual está a bordo de un buque que va por el rio Hudson y su misión es infiltrarse en el barco para tomar fotografías para así exponer la verdad sobre el desarrollo de nuevos Metal Gear en el mercado negro. Pero como es costumbre a Kojima le gusta enredar todo, así que el barco es atacado y secuestrado por soldados rusos bajo el mando de Sergei Gurlukovich (para entender quien este sujeto se debe jugar el primer MG de PSX) y Revolver Ocelot. Después de un cruce de palabras y balas con Snake, el nuevo modelo es robado, el barco hundido y hay acaba la historia. (en serio hay acaba, no más hay Snake).

Aquí es cuando la cosa se pone interesante, después de una nueva cinemática vemos y escuchamos a un nuevo agente que se infiltra en una planta de limpieza ecológica ubicada en la bahía de Nueva York que usa el mismo nombre clave Snake, pero que difiere mucho del original tanto en su apariencia física como en su modo de actuar y pensar, después de unas palabras con el coronel Campbell se le ordene que detenga al grupo terrorista Sons of Liberty y rescate al presidente de los Estados Unidos quien esta cautivo en alguna parte de la planta. 


Lo primero con lo que el jugador se encuentra es que Snake no el que todos conocemos, es un nuevo personaje llamado Jack que usa como nombre clave Raiden. Esto en su momento llego a generar controversia ya que el jugador seguidor de la saga no esperaba ni quería que le cambiaran a su amado héroe de Shadow Moses y por eso el juego tiene una larga fila de detractores que señalan con el dedo que es un MG roto. 

Lo interesante de MGS: Sons of Liberty es que Kojima se dio toda la libertad creativa para crear una nueva historia, nuevos personajes y aunque la trama es un poco más compleja que su antecesor, sí esta se sigue con detenimiento vemos que es una de las mejores (con el perdón de MGS3). Y es que cambiarnos a Snake por un personaje que nadie conocía fue una jugada bastante arriesgada, ya que Raiden se sale del arquetipo del héroe de acción tradicional, rudo, musculoso en cambio nos da un personaje con una apariencia andrógina, tanto así que el presidente Johnson lo cree mujer. Son este tipo de detalles los que van moldeando esta entrega. 

Por otro lado, tenemos a los enemigos que a pesar de ser diferentes en su modo de actuar comparten similitudes con sus trasfondos trágicos como los antagonistas de la primera parte, como Fortune quien se une a Sons of Liberty para vengar la muerte de su padre quien se encontraba a bardo del carguero que transportaba el nuevo Metal Gear. 




Con el primer Metal Gear Kojima nos recuerda la crudeza de la guerra y que no hay nada de glamorosa en ella, en Metal Gear 2, nos da entender que cualquier individuo expuesto a situaciones extremas puede ser Solid Snake y esa es la premisa del juego. Es por eso que nos da un personaje como Raiden con cero experiencias en el campo de batalla, pero entrenado para ser el mejor soldado y todo orquestado por los Patriotas como un ejercicio que busca emular los hechos del primer MG y así demostrar que no solo el ADN de Big Boss es la base para crear el soldado perfecto. 


Saliéndonos un poco del arco argumental y ya viéndolo como un juego nos encontramos ante un Metal Gear en toda su esencia, a nivel jugable mantiene las mecánicas de su predecesor, pero con mejoras como el hecho de poder disparar mientras se corre, poder alcanzar algunos lugares altos y la cámara de apuntado en primera persona; por otro lado, el cambio generacional es más que evidente y a pesar de ser un juego del 2001 actualmente se ve muy bien sobre todo en su versión HD Remaster.



En conclusión, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es uno de esos juegos que se deben jugar una y otra vez para entenderlo ya que a la primera uno no entiende los cambios que Kojima hizo con esta entrega y del porqué de los cambios que hace con sus demás entregas. Lo único que nunca le perdonaremos es que nos haya vendido Ground Zero como un juego completo. 

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